Desde este jueves 15 de enero, el Gobierno de la Nación dejará sin aranceles a la importación de teléfonos celulares: los dispositivos ingresados al país no pagarán derechos aduaneros y quedarán con una alícuota del 0%, según lo establecido en el decreto 333/25.
La iniciativa busca estimular la competencia en el mercado tecnológico y facilitar la reducción de precios para los consumidores, con estimaciones oficiales que hablan de una baja de hasta 30% en los valores finales, si bien este descenso no sería automático y dependerá de cómo se traslade a las góndolas.
La quita total de aranceles sigue una etapa previa iniciada en mayo de 2025, cuando la tasa aduanera sobre celulares bajó del 16% al 8%. Además, el paquete de medidas incluyó reducciones en impuestos internos para otros bienes tecnológicos e industriales.
La decisión fue celebrada por sectores del comercio y consumidores, que esperan una mayor oferta de modelos y precios más competitivos. Desde el Ejecutivo sostienen que la medida también promoverá la inclusión digital, al facilitar el acceso de más personas a la tecnología.
Sin embargo, hubo críticas desde la industria electrónica fueguina y la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Río Grande, que advirtieron que la eliminación de aranceles podría poner en riesgo la producción local y los empleos vinculados al régimen industrial de Tierra del Fuego, un sector clave de esa economía regional.
Los próximos meses serán cruciales para observar si estas políticas se traducen en una baja real de precios en el mercado interno y cómo impactan en la producción nacional de tecnología.
