El jefe de Gabinete presentó un informe de casi 2.000 páginas ante Diputados, pero esquivó precisiones sobre bienes, viajes y fondos bajo investigación judicial.
Desarrollo:
El jefe de Gabinete Manuel Adorni presentó ante la Cámara de Diputados un informe de gestión de 1.936 páginas, aunque evitó responder de manera concreta sobre los principales cuestionamientos vinculados a su patrimonio y los viajes privados que hoy forman parte de investigaciones judiciales.
El documento, entregado como antesala de su exposición presencial en el Congreso, dejó en evidencia la estrategia defensiva que el funcionario buscará sostener frente a la presión opositora: derivar las respuestas sensibles al ámbito judicial y ampararse en el carácter “confidencial” de parte de su declaración jurada patrimonial.
Uno de los puntos centrales gira alrededor de presuntas inconsistencias patrimoniales. Legisladores opositores reclamaron explicaciones por propiedades vinculadas al funcionario y a su entorno familiar, entre ellas una vivienda en el country Indio Cuá y un departamento en Caballito. Sin embargo, Adorni evitó brindar detalles públicos y sostuvo que esos bienes figuran en anexos reservados de su declaración jurada, accesibles únicamente para la Justicia.
El informe tampoco aclaró el origen de los fondos utilizados para esas adquisiciones ni despejó dudas sobre viajes privados realizados durante los últimos meses, especialmente un vuelo a Punta del Este en avión privado que también quedó bajo la lupa judicial.
Sobre ese episodio, el jefe de Gabinete volvió a limitarse a señalar que el Estado no afrontó gastos vinculados a traslados personales y evitó precisar quién financió efectivamente el vuelo, pese a las contradicciones conocidas entre distintas declaraciones públicas y judiciales.
La presentación escrita también mostró otra línea argumental del oficialismo: Adorni sostuvo que muchas de las preguntas formuladas por diputados no deberían ser respondidas en el marco del informe porque corresponden a hechos ocurridos durante su etapa como vocero presidencial y no como jefe de Gabinete.
El escenario anticipa una sesión de alta tensión política en el Congreso. La oposición buscará que el funcionario dé explicaciones públicas que hasta ahora evitó brindar por escrito, mientras el Gobierno intenta sostener un fuerte blindaje político alrededor de uno de los dirigentes más cercanos a Javier Milei.
