El Tedeum por el Día de la Independencia convocó a construir la paz y recuperar el diálogo entre los argentinos


La ceremonia religiosa estuvo presidida por el arzobispo de Salta, Mario Cargnello, quien reivindicó el legado del Beato Mamerto Esquiú y llamó a dejar atrás las divisiones para edificar una Argentina basada en el bien común, la justicia y el respeto por la Constitución.

En el marco de las celebraciones por el 210° aniversario de la Declaración de la Independencia, la Catedral Basílica y Santuario de Nuestra Señora del Valle fue escenario del tradicional Tedeum, donde el mensaje central estuvo marcado por un fuerte llamado a la unidad, la paz y el compromiso ciudadano.

La ceremonia fue presidida por el arzobispo metropolitano de Salta, monseñor Mario Cargnello, y concelebrada por el obispo de Catamarca, monseñor Luis Urbanč, junto a sacerdotes del clero catamarqueño y la comunidad franciscana. Participaron autoridades provinciales encabezadas por el gobernador Raúl Jalil, el vicegobernador Rubén Dusso, funcionarios, legisladores, representantes de las fuerzas de seguridad y fieles.

Durante su homilía, Cargnello tomó como eje el histórico Sermón de la Constitución pronunciado por el Beato Mamerto Esquiú en 1853, al cumplirse 173 años de aquel mensaje que marcó la historia institucional del país.

El arzobispo sostuvo que el pensamiento de Esquiú mantiene plena vigencia y convocó a construir una sociedad basada en el diálogo y el respeto. «Esquiú aparece como un heraldo de la paz. También en nuestro tiempo nos duelen los enfrentamientos alimentados por palabras y actitudes que intentan crear un abismo entre los argentinos. Sintámonos interpelados y procuremos ser también nosotros artesanos de paz», expresó.

En su reflexión, desarrolló tres conceptos centrales presentes en el pensamiento del fraile catamarqueño: la libertad, el respeto por la vida y el valor de la Constitución. Señaló que la verdadera libertad debe ejercerse con responsabilidad y al servicio del bien común, mientras que la vida humana debe ser protegida desde su concepción hasta su muerte natural.

Respecto de la Constitución Nacional, afirmó que representa el marco indispensable para garantizar el orden democrático y requiere gobernantes prudentes, jueces justos y ciudadanos comprometidos con su cumplimiento.

Cargnello también advirtió sobre los riesgos de la confrontación política y social, y llamó a recuperar una cultura del encuentro. En ese sentido, sostuvo que el sufrimiento de quienes atraviesan situaciones de pobreza debe impulsar respuestas concretas y no la búsqueda de culpables.

«La vida política no debe convertirse en un campo de batalla, sino en un espacio de diálogo en busca del bien común», afirmó.

El mensaje incluyó además una invitación a trabajar por una sociedad más justa, con especial atención a los sectores más vulnerables, promoviendo la solidaridad, la cooperación entre generaciones y el cuidado de la dignidad humana.

La celebración concluyó con una oración ecuménica en la que participaron representantes de distintas confesiones religiosas y con un llamado del obispo Luis Urbanč a mantener vivo el legado del Beato Mamerto Esquiú como ejemplo de unidad, respeto por las instituciones y compromiso con la paz social.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *