El Nene: pese a los sucesivos intentos de contención, la empresa vuelve a incumplir

La empresa de transporte urbano El Nene S.R.L. vuelve a estar en el centro de la escena, y no por buenos motivos. Pese a los sucesivos esfuerzos del gremio y del Estado provincial por sostener su funcionamiento, la firma acumula meses de incumplimientos que ya empiezan a golpear tanto a sus propios trabajadores como a los usuarios del servicio.

Desde abril, los choferes de la empresa vienen sufriendo demoras reiteradas en el cobro de sus haberes. En mayo, la UTA local ya hablaba de más de 50 trabajadores afectados y describía la situación como «durísima». Ese mismo patrón se repitió en junio y en julio: nuevos atrasos, nuevos paros de 48 horas —incluso en la previa de la Fiesta Nacional del Poncho— y una empresa que, según reconoció el propio gremio, fue la única del sector en la que ningún trabajador llegó a cobrar en tiempo y forma, mientras otras firmas al menos regularizaron sus pagos.

Auxilios van, incumplimientos vienen

Lo llamativo del caso es la insistencia con la que UTA y el Ministerio de Integración Regional, Logística y Transporte vienen interviniendo para evitar que la crisis derive en un corte total del servicio. Cada vez que se anuncia un paro, aparece una gestión de urgencia que destraba fondos a último momento: así ocurrió la semana pasada, el 6 de agosto, cuando un paro total por el sueldo de junio impago se levantó horas antes de comenzar tras lograrse el pago. El objetivo declarado de estas intervenciones es siempre el mismo: que no se pierda la fuente laboral y que el usuario no quede sin transporte.

Sin embargo, la seguidilla de rescates no está resolviendo el problema de fondo. La empresa vuelve a atrasarse, vuelve a generar incertidumbre entre sus empleados y vuelve a poner en riesgo la prestación del servicio, en un esquema que empieza a mostrar signos de agotamiento para todas las partes involucradas.

Los trabajadores, en el medio

Este lunes, en un comunicado dirigido al Gobierno provincial, al área de Transporte, a la empresa y a la UTA, los propios trabajadores de El Nene expresaron su preocupación por decisiones que se estarían evaluando sobre el futuro de la firma y que podrían derivar en despidos. Remarcaron que durante años sostuvieron la operatividad de la compañía con esfuerzos que excedieron sus obligaciones, y que hoy temen ser quienes terminen pagando el costo de una crisis que no generaron.

También apuntaron contra su propio sindicato, al que acusaron de falta de representación, y pidieron que se agoten todas las alternativas antes de avanzar con cualquier despido.

Un esquema que también golpea al usuario

Los sucesivos paros y amagues de paro no solo afectan a los trabajadores: cada vez que la empresa incumple, el servicio se interrumpe y son los usuarios quienes quedan sin transporte de un día para el otro. El Ministerio de Integración Regional, Logística y Transporte tiene entre sus objetivos declarados evitar que estos conflictos perjudiquen a quienes dependen del colectivo para moverse, pero la reiteración de la crisis en El Nene deja en evidencia que la ecuación —sostener a la empresa, proteger el empleo y no afectar al usuario— es cada vez más difícil de equilibrar.

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