Francia, con Macron al frente, dice “no” al acuerdo UE-Mercosur

El presidente francés, Emmanuel Macron, volvió a endurecer su posición respecto al acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur. Durante una reunión con productores agrícolas en Toulouse, Macron sostuvo que el pacto “recibirá un no rotundo de Francia” si se aprueba en su formato actual.

La ministra de Agricultura francesa, Annie Genevard, que acompañó al mandatario en el encuentro, afirmó que sin cláusulas de salvaguardia sólidas, medidas espejo o controles fronterizos, “Francia no puede … validar el borrador de acuerdo con los países del Mercosur, ya que este borrador no protege los intereses de nuestros agricultores”.

Francia lidera así la oposición dentro del bloque europeo: sostiene que el tratado, tal como está redactado, expone al sector agropecuario francés a competencia desleal y pone en riesgo sus estándares sanitarios, medioambientales y laborales.

El acuerdo, largamente negociado entre la UE y los países del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), implicaría facilidades para exportar productos industriales europeos y, a cambio, permitiría mayor acceso del bloque sudamericano al mercado comunitario para bienes agroalimentarios como carne, azúcar y soja.

El revés francés representa un obstáculo significativo para la ratificación del tratado: para que entre en vigor, debe aprobarlo la totalidad de los estados miembros de la UE, y Francia tiene poder de veto si logra aliarse con otros países del bloque.

La declaración de Macron se produce en medio de tensión creciente: los agricultores franceses habían movilizado tractores y protestado en Toulouse, convencidos de que el acuerdo socava la soberanía alimentaria nacional.

Para Argentina y los demás países del Mercosur, el rechazo de Francia retrasa un avance clave en su agenda comercial. Dentro de la región, muchos veían el tratado como una oportunidad para diversificar mercados y fortalecer exportaciones. Sin embargo, la oposición interna en Europa pone en evidencia las tensiones de un escenario global donde las alianzas económicas se miden también en función de estándares sociales y ambientales.

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