Catamarca vivió este lunes 8 de diciembre una nueva manifestación de fe durante la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, con la Misa central presidida por el obispo diocesano, Mons. Luis Urbanč, en el atrio del Santuario Catedral. La celebración reunió a una multitud de fieles y peregrinos que colmó el Paseo de la Fe.
Entre las presencias destacadas se encontraron los Paracaidistas Militares del Ejército Argentino, quienes llegaron trotando desde Córdoba tras recorrer 440 kilómetros en 38 horas, en honor a la Virgen del Valle, Patrona de los Paracaidistas. Su llegada fue recibida con emoción y aplausos.
Durante la celebración se elevaron oraciones por la pronta liberación del gendarme Nahuel Gallo, detenido en Venezuela, y por la recuperación del paracaidista Federico García del Hoyo, además de los miles de peregrinos que llegaron desde distintos puntos del país para honrar a la Madre Morena.
En su homilía, Mons. Urbanč dio la bienvenida a todos los presentes y recordó que este tiempo festivo se enmarca en la conclusión del Año Jubilar universal, que culminará el 28 de diciembre, y en la preparación para el Año Jubilar dedicado al Beato Mamerto Esquiú, que iniciará el 10 de enero de 2026 y se extenderá hasta mayo de 2027.
El obispo centró su mensaje en la figura de “Jesucristo Peregrino”, señalando que esta imagen “ofrece una perspectiva dinámica y encarnada de la fe”. Explicó que la misión de Cristo fue un constante caminar junto a la humanidad, iniciando desde la Encarnación: “No esperó en una distancia divina; se puso en camino hacia nosotros, aceptando la fragilidad de la vida humana”.
Urbanč subrayó que Jesús se identifica con todos los que están en tránsito: migrantes, exiliados y quienes buscan un hogar o una verdad. “La vida no es un destino fijo, sino un viaje de fe hacia una meta definida: el corazón del Padre”, expresó.
Además, remarcó que el seguimiento de Cristo implica movimiento y desapego: “Los apóstoles dejaron sus redes. Ser cristiano es salir de la comodidad para ir al encuentro de Dios y del prójimo”. En ese punto pidió un aplauso para las numerosas familias catamarqueñas que acogieron con generosidad a los peregrinos llegados desde lejos.
El obispo también recordó que “nuestra existencia es una peregrinación hacia Dios” y llamó a no aferrarse a lo material: “La fe del peregrino es una esperanza activa; cada día es un paso hacia el encuentro definitivo con Cristo”.
Hacia el final de su reflexión, elevó una oración a la Virgen del Valle: “Enséñanos a caminar ligeros de equipaje, con la mirada puesta en el Cielo, y a reconocer a Jesús en cada hermano que encontramos en el camino”.
Ofrenda de los Paracaidistas
En el momento de las ofrendas, los Paracaidistas de Córdoba presentaron junto al pan y el vino las intenciones que cada integrante cargó durante la posta. Las entregaron al obispo el Gral. Aldo Salas, presidente de la Comisión de Tropas Paracaidistas, y el Gral. Pablo Francisco Depalo, comandante de la Brigada Aerotransportada.
La celebración concluyó con la bendición final y el acto de consagración de todos los presentes a la Virgen del Valle, en un clima de profunda devoción y gratitud.
