El Senado de la Nación aprobó este viernes la controvertida reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional, consolidando uno de los principales objetivos legislativos del oficialismo al cierre de las sesiones extraordinarias. La Cámara alta sancionó la llamada Ley de Modernización Laboral con 42 votos a favor, 28 en contra y 2 abstenciones, tras aceptar las modificaciones introducidas días atrás por la Cámara de Diputados, entre ellas la eliminación del polémico artículo que reformaba el régimen de licencias por enfermedad.
La norma, defendida por el Ejecutivo como una actualización necesaria para flexibilizar el mercado de trabajo, busca incentivar la creación de empleo formal, reducir los costos para empleadores e introducir nuevas reglas en aspectos como indemnizaciones, jornada laboral, negociaciones colectivas y condiciones para la huelga. El Gobierno sostiene que estos cambios responden a la necesidad de modernizar un marco normativo que regía desde hace décadas.
La aprobación se produjo en medio de un clima de fuerte debate político y movilizaciones en las inmediaciones del Congreso, donde sindicatos y organizaciones reclamaron el rechazo de la reforma, que según sus detractores debilita derechos laborales históricos y reduce la protección de los trabajadores.
El proyecto había sido aprobado inicialmente por la Cámara de Diputados y, tras la incorporación de ajustes, volvió al Senado para su ratificación. Con la sanción definitiva, la Casa Rosada espera exhibir este resultado como un logro central de su gestión en el acto de apertura de sesiones ordinarias, previsto para el próximo 1° de marzo.
La nueva ley generará un amplio debate público y político en las próximas semanas, tanto por su impacto en los mercados laborales como por las respuestas de sectores sindicales, partidos de oposición y especialistas en derecho del trabajo.
