El secretario de Transporte, Lucas Stämpfli, advirtió que el sistema “no cierra” y confirmó que se evalúa una reestructuración integral para sostener el servicio.
El diagnóstico ya no se disimula: el sistema de transporte urbano está tensionado al límite. En una entrevista, el secretario de Transporte Lucas Stämpfli expuso con crudeza el escenario actual, marcado por la caída de la demanda, el aumento de costos y las demoras en los fondos nacionales.
“El problema que estamos viendo en la provincia es el mismo que ocurre en todo el país”, planteó el funcionario, al describir una estructura que se vuelve cada vez más difícil de sostener. Combustible, mantenimiento e insumos básicos empujan los costos hacia arriba, mientras los ingresos se achican.
Los números reflejan esa tendencia: la cantidad de pasajeros cayó alrededor de un 15% en el último año y cerca de un 40% si se compara con dos años atrás. Menos usuarios implica menos recaudación en un sistema que depende en gran parte del volumen transportado.
A esto se suma el impacto de las paritarias. Según explicó, el último acuerdo salarial incluyó un aumento del 20% con retroactividad, lo que obliga a las empresas a afrontar diferencias sobre un servicio ya prestado y cobrado a valores anteriores.
El esquema financiero se completa con otro factor crítico: el atraso en los fondos nacionales destinados a cubrir los atributos sociales. Actualmente, más de dos meses de demora afectan un componente que representa cerca del 35% de los pasajeros, lo que profundiza el desbalance.
Pero el problema no es solo económico. Stämpfli también apuntó a fallas estructurales: crecimiento urbano sin planificación, recorridos superpuestos y competencia entre empresas por los mismos usuarios. A eso se suma un cambio en los hábitos de movilidad, con más personas optando por alternativas al colectivo.
Frente a este escenario, el Gobierno avanza en una reestructuración integral del sistema. “Hay que reordenar, repensar recorridos y mejorar la eficiencia”, afirmó el funcionario. El análisis incluye tanto el diseño general como el funcionamiento de cada empresa.
En ese marco, el valor del boleto vuelve a aparecer en discusión. Sin confirmaciones, Stämpfli dejó claro que es una variable en estudio dentro de la ecuación financiera.
El mensaje final fue directo: sin cambios en el financiamiento y en la eficiencia operativa, el sistema seguirá acumulando problemas en un contexto cada vez más exigente.
