El diputado admitió que pide colaboración económica a quienes lo acompañan, pero aseguró que se trata de una práctica sin obligación ni montos fijos.
En medio de la tensión política y judicial que lo rodea, el diputado provincial Javier Galán volvió a quedar en el centro de la escena tras admitir que solicita aportes económicos a personas de su entorno, aunque aclaró que se trata de contribuciones voluntarias.
El legislador sostuvo que no establece porcentajes ni condiciones obligatorias, y explicó que su planteo responde a una lógica personal que busca replicar en su equipo. “No solicito un porcentaje”, afirmó, al tiempo que recordó que durante su campaña había planteado donar su propio salario.
Según detalló, la propuesta apunta especialmente a quienes perciben ingresos más altos dentro de su estructura. En ese sentido, planteó que quienes pasaron de no tener ingresos a cobrar cifras significativas “pueden aportar algo a la sociedad”, aunque insistió en que la decisión queda a criterio de cada persona.
Las declaraciones se dan en un contexto atravesado por denuncias y cuestionamientos hacia el diputado, lo que amplifica el impacto de sus palabras y reabre el debate sobre prácticas internas en espacios políticos, especialmente en torno al manejo de recursos y aportes dentro de equipos de trabajo.
Mientras la causa judicial sigue su curso, el foco político suma un nuevo frente de discusión: los límites entre la colaboración voluntaria, la ética en la función pública y las dinámicas internas de financiamiento en la política local.
