Lo de Vicuña nos puso en alerta.
La contratación de una empresa china, asociada a una santafesina para una mega obra fue un mazazo para los intereses de los argentinos, y puso en peligro la licencia social de la industria en el país.
Lo que costó construir a lo largo de años, pende de un hilo por decisiones inentendibles de las empresas.
Como Federación, repudiamos la actitud de la minera, y nos mantenemos alerta y expectantes por las nuevas licitaciones.
Ya no sirve la excusa de que no estamos preparados.
La cadena de valor Argentina está lista para encarar cualquier obra minera.
Contratar empresas argentinas contribuye al desarrollo de las comunidades, de las provincias y del país.
Comprar construcciones modulares con hasta su último tonillo importado, ensamblados en un país lejano y sin valor agregado local socava los intereses nacionales y la credibilidad en la industria.
Y si en las demás provincias mineras ocurre lo mismo, perderemos una vez más la oportunidad de oro para el desarrollo de la región cordillerana.
El RIGI solo sirve si los recursos de las inversiones quedan en el país.
De otra manera, la repetición de la historia tendrá las mismas consecuencias del pasado, y retrocederemos mil pasos.
