Las críticas del abogado Carlos Uslenghi reabrieron el debate sobre la influencia política en el Poder Judicial, la falta de transparencia en las designaciones y la creciente desconfianza ciudadana hacia las instituciones encargadas de garantizar el acceso a la Justicia.
Las palabras de Carlos Uslenghi durante su espacio en Radio Valle Viejo no pasaron desapercibidas. Con un tono crítico y sin eufemismos, el abogado describió un escenario que, según sostiene, lleva años consolidándose en Catamarca: un Poder Judicial atravesado por la política, con mecanismos de selección cuestionados y una capacidad de respuesta cada vez más alejada de las demandas de la sociedad.
El disparador fue la reciente preocupación expresada por gremios judiciales ante la posibilidad de que empleados del Poder Ejecutivo puedan incorporarse al Poder Judicial mediante convenios de movilidad. Para Uslenghi, la discusión llega cuando el problema ya está instalado desde hace tiempo.
Su planteo es que la denominada «colonización» política de la Justicia no comenzó ahora. Por el contrario, entiende que durante años se produjeron nombramientos de jueces, fiscales, secretarios y funcionarios vinculados a sectores de poder sin que existieran cuestionamientos significativos por parte de los actores institucionales que hoy levantan la voz.
Más allá de la precisión o no de esa afirmación, lo cierto es que la transparencia en los procesos de selección y promoción dentro del Poder Judicial continúa siendo una deuda pendiente. La confianza pública no depende únicamente de que los procedimientos sean correctos; también requiere que sean visibles, comprensibles y verificables para la ciudadanía.
Pero la crítica de Uslenghi va más allá de las designaciones. El eje central de su análisis apunta a una cuestión más profunda: la percepción de que la Justicia no responde de igual manera ante todos los ciudadanos.
La lentitud en determinadas investigaciones, la falta de avances en causas resonantes y las diferencias en los tiempos de resolución según quiénes sean los involucrados alimentan una sensación que se extiende cada vez más en la opinión pública. Cuando los ciudadanos comienzan a creer que el acceso a la Justicia depende de relaciones personales o cercanía con sectores de poder, el daño institucional es enorme.
A ello se suma otro fenómeno señalado durante la editorial: las denuncias sobre presuntas persecuciones políticas en municipios del interior provincial. Según esta visión, trabajadores municipales sufrirían represalias por expresar opiniones políticas distintas a las de las autoridades de turno o por manifestar posiciones críticas en redes sociales.
Si estas prácticas existen, representan una preocupante señal de deterioro democrático. La libertad de pensamiento y expresión no puede quedar condicionada por la dependencia laboral de un trabajador respecto del Estado.
Las observaciones también alcanzaron al rol de otros actores institucionales. Universidades, colegios profesionales, asociaciones y organismos que deberían contribuir al fortalecimiento de las instituciones aparecen, según esta mirada, ausentes de los debates más relevantes o limitados a intervenir cuando los intereses corporativos se ven afectados.
La consecuencia de este cuadro es una pérdida progresiva de confianza. Y la confianza es el principal capital que posee cualquier sistema judicial. Sin ella, cada resolución es cuestionada, cada demora genera sospechas y cada fallo se interpreta desde la lógica de las influencias antes que desde la aplicación del derecho.
La Justicia no solo debe ser independiente; debe parecerlo. Debe demostrarlo en sus decisiones, en sus mecanismos de selección, en sus tiempos de respuesta y en su capacidad para actuar con los mismos criterios frente a cualquier ciudadano.
Las críticas formuladas por Uslenghi pueden generar adhesiones o rechazos. Sin embargo, ponen en evidencia una discusión que Catamarca no puede seguir postergando: cómo recuperar la credibilidad de instituciones que son fundamentales para garantizar el funcionamiento de una democracia sólida y confiable.
