Bajada: La Capital dejó de mirar al turismo como una actividad complementaria y empieza a convertirlo en una fuente concreta de movimiento económico y empleo. En 2025, 70 eventos llevaron más de 61.000 personas a la ciudad y explicaron entre el 50% y el 60% de la ocupación hotelera, mientras el calendario 2026 consolida al turismo de reuniones y deportivo como una apuesta con potencial para diversificar la economía y generar nuevas oportunidades.
Durante mucho tiempo, hablar de turismo en Catamarca parecía referirse a algo complementario. Una actividad linda para mostrar en las fotos institucionales, pero siempre detrás de la minería o del empleo público.
Sin embargo, algo empezó a cambiar. Los números de 2025 y la agenda que tiene la ciudad para este 2026 muestran que el turismo puede convertirse en mucho más que una postal: puede ser una industria capaz de generar trabajo, movimiento económico y oportunidades.
El dato más fuerte surge de la propia Municipalidad de la Capital. Durante 2025, la ciudad fue sede de 70 eventos que reunieron a más de 61.000 personas. Ese movimiento representó entre el 50% y el 60% de toda la ocupación hotelera de la Capital.
Y acá aparece una diferencia importante. No se trata solamente del turista que llega para conocer la Catedral Basílica, el Convento de San Francisco o recorrer los atractivos de la ciudad. Hay otro visitante que quizás pasa menos tiempo haciendo fotos, pero mueve mucho dinero: el que llega por un congreso, una convención, un torneo o un evento.
La cuenta es bastante sencilla. Un congreso médico necesita hoteles, restaurantes, transporte y servicios. Un torneo deportivo también. Una convención empresarial genera movimiento en los comercios y en la gastronomía. Y, a diferencia del turismo tradicional, este tipo de actividad puede sostenerse durante buena parte del año.
Ese es uno de los grandes puntos a favor del turismo de reuniones: no depende exclusivamente de una temporada alta.
El deporte también mueve la economía
El otro gran motor es el turismo deportivo.
Catamarca viene ganando espacio en competencias de trail running, ciclismo de montaña y rally. Carreras que atraviesan escenarios como el Campo de Piedra Pómez, Carachi Pampa o las sierras del Valle Central convocan a deportistas de distintos puntos del país.
Y esos visitantes no solo compiten. Llegan, se hospedan, comen, se trasladan y consumen.
Un ejemplo concreto se dio durante el primer fin de semana largo de mayo. El Torneo Nacional de Fútbol de la Abogacía reunió a unas 3.000 personas de distintos lugares del país. Al mismo tiempo, en Fray Mamerto Esquiú se disputó una fecha del ranking nacional de hockey femenino.
El resultado se sintió rápidamente en el sector hotelero: la ocupación en la Capital superó el 70%, según los datos de la Dirección de Calidad Turística.
Es decir, el deporte dejó de ser solamente deporte. También es una herramienta para generar actividad económica.
Catamarca empieza a salir a buscar eventos
Hay otro actor que empieza a tener cada vez más peso: el Catamarca Bureau.
La entidad reúne a empresarios y prestadores vinculados con la hotelería, la gastronomía, el transporte y las agencias de viajes, con un objetivo concreto: conseguir que congresos y convenciones elijan a Catamarca como destino.
En agosto, representantes provinciales participaron de Meet Up Argentina, uno de los principales encuentros del país para el turismo de reuniones. Allí mantuvieron más de 15 reuniones de negocios y generaron contactos con operadores de Panamá, Uruguay, México, Colombia y Brasil.
Puede parecer un dato más dentro de una agenda de reuniones, pero en realidad marca un cambio de lógica. Catamarca ya no espera solamente que el turista decida venir. También empieza a salir a buscar eventos.
Y eso significa competir con destinos que hace años trabajan este segmento dentro del NOA.
La Capital también entendió que hace falta infraestructura
La Municipalidad de San Fernando del Valle de Catamarca también dio un paso en esa dirección con el lanzamiento de una plataforma digital destinada específicamente al turismo de reuniones.
La idea es conectar en un mismo espacio a quienes organizan eventos con hoteles, servicios de catering, transporte, equipamiento audiovisual y otros prestadores.
Puede parecer una cuestión tecnológica, pero detrás hay una idea bastante concreta: un destino no crece solamente porque tenga lugares atractivos. También necesita capacidad para organizar, responder rápido y ofrecer soluciones a quienes quieren llevar un evento a la ciudad.
¿Puede ser realmente el futuro de la ciudad?
La pregunta no es menor.
El turismo tiene una ventaja frente a otras actividades económicas: no depende de extraer un recurso que algún día pueda agotarse ni de un precio internacional que pueda cambiar de un día para otro.
Depende, en buena medida, de planificación, organización, infraestructura y continuidad.
Además, genera empleo en sectores muy diferentes. Está el trabajador de un hotel, el mozo, el remisero, el guía, el organizador de eventos, el fotógrafo, el técnico audiovisual, el comerciante y también profesionales vinculados con la comunicación y el marketing.
Una misma persona que llega por un congreso puede terminar ocupando una habitación, comiendo en un restaurante, tomando un taxi, comprando en un comercio y contratando otros servicios.
Ese efecto multiplicador es uno de los motivos por los que el turismo puede convertirse en una alternativa económica importante para la Capital.
Pero tampoco conviene venderlo como una solución mágica.
Lo que todavía falta
El crecimiento trae desafíos.
La ciudad necesita más plazas hoteleras y una oferta variada para poder recibir eventos de mayor tamaño. Si no hay camas suficientes, algunos congresos directamente buscarán otro destino.
También hace falta mejorar y profesionalizar toda la cadena de servicios. Desde la señalización y la conectividad hasta el transporte y la atención al visitante.
Y hay una cuestión todavía más importante: la promoción turística no debería depender exclusivamente de una gestión municipal o provincial de turno. Si realmente se considera al turismo una actividad estratégica, necesita convertirse en una política sostenida en el tiempo, con planificación y presupuesto.
También aparece el desafío ambiental.
El turismo deportivo en zonas de montaña, la Puna, salares y áreas de altura requiere controles y protocolos claros. El objetivo debería ser crecer sin destruir justamente aquello que hace atractivo al destino.
De la postal a la industria
El debate, en definitiva, va mucho más allá de cuántos turistas llegan a Catamarca.
Una Capital que logra convertirse en sede habitual de congresos, convenciones y grandes eventos deportivos puede empezar a construir una economía de servicios con mayor diversidad.
Eso también puede abrir oportunidades para muchos jóvenes que hoy terminan buscando trabajo fuera de la provincia.
Porque el desafío no es solamente lograr que alguien venga a Catamarca. Es conseguir que vuelva, que recomiende el destino y que, detrás de cada visitante, quede una parte de la actividad económica en la ciudad.
Los números de 2025 y la agenda de 2026 muestran que algo de eso ya está ocurriendo.
Ahora viene la parte más difícil: sostenerlo.
Si Catamarca logra combinar inversión, infraestructura, promoción, capacitación y continuidad, dentro de cinco años el turismo podría dejar de ser una promesa repetida en discursos para convertirse en una industria consolidada.
Y ahí sí, la Capital podría empezar a cambiar una parte importante de su futuro.
