«Cansado pero contento»: el obispo Urbanč culminó su visita pastoral a la parroquia Inmaculado Corazón de María

Una semana de encuentros, oración y recorridas por instituciones tuvo su cierre este sábado. El obispo diocesano, Mons. Luis Urbanč, culminó su visita pastoral a la parroquia Inmaculado Corazón de María con la Santa Misa que presidió en la sede de María Auxiliadora, concelebrada junto al párroco Julio Murúa y los sacerdotes Ángel Nieva y Argentino Lauría. Antes de la celebración, el obispo se había reunido con los padres y los niños de la Catequesis y había atendido confesiones.

Al iniciar su homilía, Urbanč hizo un repaso de la semana compartida con la comunidad: «Con esta Eucaristía dominical voy culminando esta visita pastoral, que he llevado a cabo en esta semana, encontrándome con las distintas realidades que ustedes tienen en esta parroquia. Me he reunido con niños, jóvenes, adolescentes, adultos, ancianos, enfermos, instituciones, tanto del orden eclesial como civil».

Con un tono cercano, resumió el balance de estos días: «Fueron jornadas intensas, de mucho gozo, pero también de cansancio. Uno puede decir al final: ‘Cansado pero contento’, y así vale la pena la vida llena del amor de Dios».

Ya sobre el cierre de su prédica, invitó a la comunidad a sostener esa experiencia en el tiempo: «Que terminando esta visita pastoral, agradeciéndola, celebrándola con ustedes en la Eucaristía, cada uno de nosotros, experimentando, sintiendo, dejándonos amar por Dios, podamos cambiar los temporales que aparecen en la vida, sabiendo que Dios nos acompaña». Y agregó: «Necesitamos meternos en esa gruta donde, en el silencio, vamos a poder percibir, percatarnos que Dios nos ama, que nunca desaparece del horizonte de nuestra vida, que siempre está caminando a nuestro lado».

Antes de la bendición final, Valeria Mercado tomó la palabra en representación de toda la comunidad parroquial para agradecerle al obispo su presencia durante la semana: «Gracias por haber venido a celebrar la fe con nosotros, su presencia entre nosotros no ha sido sólo un acto protocolar, sino un reflejo terrenal de esa ‘familia celestial’ que usted tanto ha anhelado construir alrededor del Altar». También destacó el mensaje de comunidad que dejó la visita: «Queremos agradecerle especialmente por recordarnos que la vida de la Iglesia no es soledad ni aislamiento, sino comunidad», expresó, y remarcó que la semilla sembrada por el obispo durante estos días «ha germinado» en la comunidad.

Urbanč agradeció emocionado esas palabras y recibió un presente de parte de los fieles como cierre del encuentro.

La visita pastoral había comenzado el lunes 3 de agosto, con un cronograma intenso que incluyó recorridas por instituciones educativas, de salud, de seguridad y empresas de servicios públicos, además de los encuentros con distintos grupos de la comunidad parroquial.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *