El Mundial 2026 tuvo para Lionel Messi una dimensión que fue mucho más allá de lo futbolístico. Mientras el capitán lideraba a la Selección argentina en suelo estadounidense, convivía día a día con la angustia por el delicado estado de salud de su padre, Jorge Messi, quien permanecía internado en Rosario.
A los 39 años, Messi volvió a erigirse como una de las grandes figuras del torneo: marcó ocho goles y fue determinante en el camino de la Albiceleste hasta una nueva final. Sin embargo, detrás de cada partido había una situación familiar que lo atravesaba emocionalmente. Por primera vez en su carrera, Jorge no pudo acompañarlo en una Copa del Mundo.
Uno de los momentos donde esa carga emocional se hizo visible fue tras el partido frente a Argelia, en el que Messi convirtió un hat-trick y no pudo contener las lágrimas. En las tribunas estuvieron Antonela Roccuzzo, sus hijos y su suegro, pero no viajaron sus padres.
De acuerdo con el citado medio, dentro de la concentración Lionel Scaloni, el cuerpo técnico y los futbolistas más cercanos estuvieron atentos al estado anímico del capitán, en un contexto que se mantuvo bajo absoluta reserva puertas adentro. Incluso se le planteó la posibilidad de viajar en un vuelo privado a Rosario para estar unas horas junto a su padre y luego regresar a Estados Unidos, pero finalmente decidió continuar junto al plantel.
Así, mientras Jorge atravesaba períodos de internación, Messi siguió compitiendo al máximo nivel, con actuaciones determinantes hasta la victoria por 2-1 frente a Inglaterra. Su sexto Mundial terminó siendo, según el relato de Diario Panorama, uno de los más difíciles de su vida.
