La Plaza Quique Sánchez Vera, frente a Casa de la Puna, volvió a convertirse en un punto de encuentro entre artesanos, turistas y vecinos con una nueva edición de la feria Manos Catamarqueñas, una propuesta que busca visibilizar el trabajo de emprendedores y productores locales.
Entre piezas de cerámica, objetos en madera, joyería artesanal, tejidos, licores y productos regionales, decenas de feriantes expusieron creaciones elaboradas de manera artesanal, muchas de ellas nacidas en emprendimientos familiares y sostenidas a partir del autoempleo.
Una de las participantes fue Soledad Candelaria, creadora de Solecita, quien trabaja con cerámica utilitaria inspirada en las culturas originarias. Algunas de sus piezas requieren hasta veinte días de elaboración y varias horneadas antes de llegar al producto final. “La feria es distinta porque permite compartir con la gente y mostrar cómo se hace cada pieza”, comentó.
Desde Concepción, en el departamento Capayán, Sergio Villafañez presentó los productos de Sacha Mishi, un emprendimiento dedicado al trabajo en madera. Bateas, tablas para asado y piezas rústicas forman parte de una producción que, según explicó, encuentra en las ferias una herramienta fundamental para comercializar y dar a conocer sus trabajos.
La muestra también reunió a proyectos como Rao Artesanía, dedicado a la elaboración de objetos decorativos; Yunga Joyería Contemporánea, especializada en piezas únicas de plata, cobre y piedras naturales; y Quitai, emprendimiento que desarrolla imágenes religiosas inspiradas en la Virgen del Valle y Fray Mamerto Esquiú.
Entre los expositores también estuvo Pancho, de Pacha Piedras, quien ofreció collares y pulseras elaborados con más de treinta variedades de piedras naturales. “Con esto complemento mi jubilación. El emprendedurismo es duro, pero seguimos apostando al trabajo”, expresó.
La feria no solo convocó a vecinos de la Capital, sino también a turistas que aprovecharon la visita para conocer las producciones locales. María Mercedes, llegada desde Buenos Aires, destacó la calidad de los tejidos y el valor cultural de las artesanas catamarqueñas. En tanto, visitantes tucumanos que recorrieron previamente el Ecoparque El Jumeal resaltaron la tranquilidad, la limpieza y el paisaje de la ciudad.
Más allá de la exposición y las ventas, Manos Catamarqueñas se consolida como un espacio donde confluyen cultura, identidad y economía regional, permitiendo que cada objeto elaborado a mano lleve consigo una historia y una forma de mantener vivas las tradiciones catamarqueñas.
