El músico y compositor jujeño Manu Estrada volvió a presentarse en Catamarca y dejó una fuerte reflexión sobre el presente del folklore, la identidad cultural y el rol de los artistas en tiempos atravesados por cambios sociales y tensiones culturales.
Con una propuesta que fusiona sonidos del noroeste argentino, canción de autor y elementos contemporáneos, Estrada se consolidó como una de las voces emergentes del folklore joven, apostando a una mirada profundamente ligada a la cultura popular y la cosmovisión andina.
Durante su presentación en Casa de la Puna, invitado por el emprendimiento Achalay, el artista destacó el vínculo que construyó con Catamarca y el norte argentino.
“Sentimos una pertenencia cultural del norte”, expresó el músico, quien además recordó que creció en un hogar atravesado por el arte y la música.
Estrada aseguró que, pese a las dificultades que enfrenta el sector cultural, el folklore atraviesa un gran momento creativo.
“Hay chicos y chicas de 15 o 20 años haciendo folklore con un nivel tremendo. La cultura viva somos nosotros, las personas, los artistas y los músicos”, sostuvo.
Sin embargo, también planteó cuestionamientos sobre el funcionamiento de las industrias culturales y los espacios de difusión artística.
“Hay una distancia entre los artistas y los lugares para mostrar lo que hacemos”, señaló.
En otro tramo de la entrevista, el músico habló sobre el crecimiento de las fusiones entre folklore y géneros urbanos o comerciales, aunque advirtió sobre el riesgo de transformar las raíces culturales en una moda pasajera.
“Hay una diferencia entre usar el folklore y vincularse verdaderamente con él”, reflexionó.
Además, elogió a la cantora catamarqueña Nadia Larcher, a quien definió como “una voz que ya representa a toda la Argentina”.
Estrada adelantó también que trabaja en un nuevo disco con canciones de Silvio Rodríguez reinterpretadas desde el folklore argentino y confirmó que continuará su gira por distintas provincias del país.
Antes de cerrar, dejó un mensaje dirigido a los jóvenes artistas:
“El folklore tiene que ver con la identidad y con cómo nos vinculamos con el otro. Proponer identidad también es una forma de resistencia”.
