Ponferrada vinculó el femicidio de Agostina con el desmantelamiento de las políticas de género

La diputada provincial cuestionó al Gobierno nacional por la eliminación de programas de asistencia y aseguró que “el silencio no es neutralidad, es complicidad”. También advirtió sobre el impacto de los discursos de violencia en la sociedad.

La diputada provincial Natalia Ponferrada realizó un duro pronunciamiento durante la sesión ordinaria de la Cámara de Diputados al referirse al femicidio de Agostina, la adolescente de 14 años asesinada recientemente, y vinculó el hecho con el desmantelamiento de las políticas públicas de género impulsado por el Gobierno nacional.

Con un discurso cargado de críticas hacia la administración de Javier Milei, la legisladora sostuvo que la eliminación de organismos y programas destinados a la protección de mujeres y niñas constituye una decisión política que deja a muchas personas en situación de vulnerabilidad.

“Me bulle la sangre de impotencia y dolor frente al femicidio de Agostina. Sí, femicidio, aunque muchos quieran llamarlo de otra manera”, expresó Ponferrada en el recinto.

La diputada consideró que la desaparición del Ministerio de las Mujeres y la reducción de programas de asistencia forman parte de una política de ajuste que afecta directamente a los sectores más vulnerables. En ese sentido, cuestionó que se intente analizar estas herramientas únicamente desde una lógica económica.

“Las políticas sociales no son mercancía. Una mujer que huye de su agresor no es un cliente y una adolescente víctima de violencia no es un rubro deficitario”, afirmó.

Durante su intervención también recordó las discusiones impulsadas desde sectores del oficialismo nacional respecto de la figura de femicidio en el Código Penal y defendió la vigencia de esa herramienta jurídica para visibilizar una problemática específica.

Otro de los ejes de su discurso estuvo centrado en el clima social y político actual. Ponferrada advirtió que la normalización de agravios, insultos y descalificaciones desde espacios de poder puede contribuir a generar ámbitos de mayor violencia.

“Los ámbitos donde se normaliza la violencia verbal se vuelven tóxicos. Y de los ámbitos tóxicos a la violencia física hay menos pasos de lo que creemos”, sostuvo.

La legisladora también cuestionó a dirigentes políticos que, según manifestó, han optado por guardar silencio frente a estas situaciones. “Resulta inaceptable el silencio de quienes hoy eligen no incomodar al poder central. El silencio no es neutralidad, es complicidad”, expresó.

Finalmente, señaló que la dirigencia política tiene la obligación de visibilizar estas problemáticas y acompañar a las víctimas. “Hoy hablamos por una niña que ya no puede hacerlo”, concluyó.

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