Con costos en alza y menos pasajeros, el Ejecutivo busca sostener el sistema con una reconfiguración que incluye financiamiento, beneficios y operación.
La crisis del transporte público sumó un nuevo capítulo con la reunión que encabezó el ministro Lucas Poliche junto al secretario Lucas Stämpfli y representantes de las empresas prestatarias. El objetivo: evitar que el sistema siga deteriorándose en un escenario cada vez más ajustado.
El diagnóstico es compartido. El aumento sostenido de los costos —combustible, mantenimiento e insumos— y la caída en la cantidad de pasajeros están golpeando la sustentabilidad del servicio. Con menos ingresos y más gastos, la ecuación se vuelve difícil de sostener.
En ese contexto, se pusieron sobre la mesa distintas alternativas. Una de las principales es la revisión del esquema de financiamiento, donde aparece nuevamente la posibilidad de una actualización del boleto, aunque sin definiciones concretas por ahora.
Otro eje del encuentro fue el análisis de los beneficios vigentes. Con un porcentaje importante de usuarios que accede a tarifas bonificadas, se evalúan mecanismos para mejorar controles y hacer más eficiente el uso de los recursos.
También se avanzó en cuestiones operativas: reorganización de recorridos para evitar superposiciones, revisión de frecuencias y evaluación del estado de las unidades. El foco está en mejorar la eficiencia sin afectar la prestación.
La reunión se da en continuidad del encuentro previo con la Unión Tranviarios Automotor, donde se abordó la problemática desde la mirada de los trabajadores. Ahora, el desafío es articular todas las variables —empresas, gremios y Estado— para sostener un servicio que muestra señales claras de desgaste.
