Robert Kiyosaki, uno de los referentes mundiales de las finanzas personales, reconoció el enorme nivel de endeudamiento de su grupo de inversiones inmobiliarias. La cifra, sin embargo, no representa una deuda personal de US$1.200 millones.
Robert Kiyosaki, autor del exitoso libro “Padre Rico, Padre Pobre”, volvió a quedar en el centro de la escena financiera después de revelar que mantiene una deuda de aproximadamente US$1.200 millones.
La cifra puede resultar desconcertante para alguien conocido precisamente por sus consejos sobre cómo construir riqueza. Sin embargo, detrás del impactante número existe una explicación: no se trata de una deuda personal de US$1.200 millones, sino de obligaciones vinculadas a un grupo de inversores inmobiliarios y respaldadas por activos reales.
Según explicó Kim Kiyosaki, exesposa y socia comercial del empresario, el endeudamiento corresponde a un conjunto de inversiones que abarca unas 1.500 unidades de departamentos. La participación individual de Kiyosaki sería apenas una fracción del total.
Para Kiyosaki, la deuda puede ser una herramienta
La situación se entiende mejor a partir de la filosofía financiera que el empresario sostiene desde hace décadas: la deuda no necesariamente es mala si está respaldada por activos capaces de generar ingresos o aumentar su valor.
Su estrategia se concentra especialmente en el mercado inmobiliario. La idea consiste en utilizar propiedades como respaldo para obtener financiamiento, reinvertir y construir patrimonio, en lugar de considerar cualquier deuda como una señal automática de fracaso financiero.
En ese sentido, Kiyosaki sostiene que la pregunta relevante no es solamente cuánto dinero se debe, sino qué activos respaldan esa deuda y si el modelo continúa siendo sostenible.
El empresario llegó incluso a explicar que las inversiones están estructuradas mediante sociedades independientes, de manera que cada proyecto tenga una determinada separación legal y financiera respecto del resto de sus negocios.
Una cifra que generó impacto
La revelación volvió a poner bajo la lupa al hombre que convirtió las finanzas personales en un fenómeno editorial global.
Publicado originalmente en 1997, “Padre Rico, Padre Pobre” vendió más de 44 millones de ejemplares y fue traducido a decenas de idiomas. El libro popularizó conceptos vinculados con activos, pasivos, educación financiera y generación de ingresos.
Pero la trayectoria de Kiyosaki también estuvo acompañada por controversias. Una de sus empresas vinculadas a la comercialización de seminarios financieros se declaró en bancarrota en 2012 después de una disputa judicial que derivó en una obligación de pago de millones de dólares.
¿Está realmente al borde de la quiebra?
La respuesta, de acuerdo con la información disponible, es no necesariamente.
La cifra de US$1.200 millones resulta llamativa, pero no equivale al patrimonio negativo de Kiyosaki ni significa que tenga que pagar personalmente ese monto. Se trata fundamentalmente de deuda asociada a inversiones inmobiliarias y compartida con otros inversores.
El propio empresario utiliza el caso para defender una de sus principales ideas: los ricos también se endeudan, pero buscan que esa deuda esté vinculada a activos que generen dinero.
El caso deja así una paradoja difícil de ignorar: el hombre que hizo fortuna explicando cómo evitar los problemas financieros reconoce una deuda gigantesca. La diferencia, según su propia filosofía, está en qué hay detrás de los números.
Fuente: Infobae, con información basada en un perfil publicado por Vanity Fair.
