El suicidio es hoy la principal causa de muerte entre adolescentes y jóvenes en Argentina: qué dicen las cifras y dónde pedir ayuda

El suicidio se convirtió en los últimos años en la principal causa de muerte entre adolescentes y jóvenes en la Argentina, desplazando a los accidentes de tránsito, que durante décadas habían ocupado ese lugar. La tendencia, sostenida desde 2022, es hoy motivo de alerta para organismos de salud pública, especialistas y organizaciones internacionales.

Los datos varían según la fuente, pero todos apuntan en la misma dirección. Según el último informe de Estadísticas Vitales del Ministerio de Salud de la Nación, en 2024 se registraron 3.614 suicidios en el país, de los cuales 787 correspondieron a adolescentes y 957 a jóvenes adultos, lo que equivale a una tasa de 7,8 muertes cada 100.000 habitantes. El Ministerio de Seguridad de la Nación, a partir de registros policiales, contabilizó 4.249 casos en 2024 y 5.209 en 2025 —un incremento del 22,6% interanual—, con una tasa nacional de 11,8 cada 100.000 habitantes, por encima del promedio mundial informado por la Organización Mundial de la Salud (9,1). Desde 2022, el suicidio encabeza las causas de muerte en personas de 15 a 24 años en el país, según coinciden distintos organismos.

Del total de víctimas, entre el 78% y el 80% son varones, con mayor concentración entre los 18 y los 34 años. Entre las mujeres, en cambio, se registra una mayor proporción de intentos de suicidio. Un informe de UNICEF Argentina señaló que los casos en la adolescencia se triplicaron en los últimos 30 años, y que el suicidio es hoy la segunda causa de muerte en la franja de 10 a 19 años. En la misma línea, la revista médica The Lancet Regional Health–Americas ubicó al suicidio como la tercera causa de muerte entre varones de 10 a 24 años en toda la región americana, con una tendencia sostenida al alza en las últimas dos décadas.

Un fenómeno multicausal

Los especialistas coinciden en que la conducta suicida nunca responde a un único factor, sino a la combinación de varios. Entre los que más se repiten en los informes consultados aparecen el aumento de cuadros de depresión y ansiedad a edades cada vez más tempranas, la presión de los entornos digitales y las redes sociales, el consumo problemático de sustancias, los contextos de crisis económica y social —con mayor impacto reportado entre varones jóvenes—, y la ausencia de vínculos o instituciones de contención, como la familia, la escuela o el sistema de salud, durante la adolescencia. Un especialista de UNICEF también señaló el subregistro de causas asociadas, como el bullying o los cuadros de salud mental no diagnosticados.

Qué hacer ante señales de alarma

Los organismos consultados coinciden en un mensaje central: el suicidio es previsible y, por lo tanto, prevenible. La mayoría de las personas que atraviesan una crisis de este tipo dan alguna señal antes, aunque no siempre sea evidente. Ante cambios bruscos de comportamiento, aislamiento, frases de desesperanza o angustia sostenida en un adolescente, se recomienda no minimizar lo que la persona está sintiendo ni evitar el tema por miedo a «darle ideas» —hablarlo no aumenta el riesgo, lo reduce—, acompañar y escuchar sin juzgar, y ayudar a que consulte a un profesional de salud mental. También se recomienda acercarse al centro de salud más cercano o comunicarse con las líneas de asistencia especializadas, y recordar que, por ley, un intento de suicidio no debe derivar en denuncia policial ni en medidas de encierro (Ley Nacional de Salud Mental N° 26.657).

Dónde llamar

  • Línea 135: gratuita, confidencial y disponible las 24 horas, desde Capital Federal y Gran Buenos Aires.
  • 0800-345-1435: línea gratuita desde cualquier punto del país.
  • (011) 5275-1135: para quienes llaman desde el resto del país o del exterior.
  • SEDRONAR – Línea 141: para consumos problemáticos de sustancias, en todo el territorio nacional.

Ante una emergencia inmediata, comunicarse al 911 o acudir a la guardia del hospital más cercano.

Fuentes: Ministerio de Salud de la Nación (Estadísticas Vitales), Ministerio de Seguridad de la Nación, UNICEF Argentina, Organización Mundial de la Salud, The Lancet Regional Health–Americas.

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