El gobernador bonaerense inició una gira por España con agenda política y económica: busca inversiones, respaldo internacional y posicionarse como alternativa al modelo del Gobierno nacional.
Axel Kicillof empezó su gira por España con un doble objetivo: conseguir inversiones para la provincia de Buenos Aires y, al mismo tiempo, construir un perfil internacional propio en contraste con la gestión de Javier Milei.
La agenda incluye reuniones con empresarios, inversores y dirigentes políticos en Madrid y Barcelona, además de su participación en una cumbre internacional del progresismo donde compartirá espacio con líderes de peso global.
El viaje no es solo económico. También tiene un fuerte contenido político. Desde el entorno del gobernador admiten que busca proyectarse más allá de la provincia y consolidarse como una figura con volumen nacional, en un escenario donde el peronismo empieza a reordenarse.
En ese marco, la gira funciona como una vidriera internacional y como una señal interna: Kicillof intenta diferenciarse del rumbo económico y diplomático del gobierno de Milei, apostando a vínculos con sectores progresistas y a una agenda más enfocada en el desarrollo productivo.
Además de los encuentros políticos, el mandatario bonaerense buscará financiamiento y nuevas inversiones, en un contexto de caída de recursos y tensiones con la Nación por el reparto de fondos.
La jugada es clara: mostrarse activo en el exterior, ganar respaldo y empezar a jugar en una liga más amplia. No es solo una gira. Es posicionamiento.
