Un templo para siempre: consagraron el altar de Santa Ana y San Joaquín en Miraflores

Hay ceremonias que no se repiten dos veces en la vida de una comunidad, y la de este sábado en Miraflores fue una de ellas. El obispo diocesano, Mons. Luis Urbanč, presidió la Santa Misa en la que consagró el altar y dedicó el templo parroquial de Santa Ana y San Joaquín, en el departamento Capayán, en el marco de las fiestas patronales de la localidad.

La celebración fue concelebrada junto al párroco anfitrión, padre Eduardo Navarro, y a los párrocos de otras parroquias de la zona: Domingo Chaves, de Nuestra Señora de Luján (Chumbicha); Javier Grosso, de San Isidro Labrador (Valle Viejo); y Martín Brizuela, de Nuestra Señora del Rosario (La Merced, Paclín). Participaron también autoridades locales y fieles de distintas comunidades, con una presencia que se hizo notar especialmente: la de los niños de la Catequesis, que —como bromeó el propio obispo— «casi ocupan la mitad del templo».

La misa comenzó con la lectura del decreto que autoriza la dedicación del templo y siguió con un rito cargado de simbolismo: el obispo bendijo el agua con la que roció a los fieles y las paredes del edificio, hizo lo mismo con el ambón desde donde se proclama la Palabra, y más tarde ungió el altar con el Santo Crisma, un aceite perfumado que —explicó— representa a Jesús como «Sacerdote, Altar y Víctima».

En su homilía, Urbanč destacó que de ahora en más el edificio queda dedicado exclusivamente al culto, y contó que donde antes funcionaba la sacristía ahora hay una capilla con el Sagrario, una pieza que data de los tiempos fundacionales del templo, donde quedará expuesto el Santísimo las 24 horas. También invitó a los chicos presentes a conocer la vida de San Carlo Acutis, a quien definió como «el Santo de la Eucaristía».

El rito continuó con el canto de las Letanías, la incensación del altar y de la iglesia, y la vestidura del altar con mantel, flores y velas, antes de acercar las ofrendas de pan y vino. Antes de la bendición final, el obispo bendijo también la nueva capilla del Santísimo. La jornada cerró con la firma del acta que deja registro de lo vivido en Miraflores.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *