La “Peregrinación de Luz” impulsa encuentros de fe, talleres y misiones comunitarias que ya superan los límites de Catamarca.
Desde el interior catamarqueño comenzó a tomar forma una propuesta religiosa que hoy trasciende fronteras provinciales. La “Peregrinación de Luz” en honor al Mamerto Esquiú tuvo su punto de partida en Fiambalá y, con el paso de los meses, fue sumando comunidades y fieles en distintos puntos del país.
La iniciativa es impulsada por la misionera Natalia Santana, quien comenzó recorriendo hogares con la imagen del beato, promoviendo momentos de oración y generando espacios de encuentro. El objetivo es difundir su vida y acompañar el camino hacia su canonización.
En cada lugar donde llega la peregrinación, no solo se desarrollan instancias de fe, sino también actividades formativas. A través del “Taller Esquiú”, abierto a todas las edades, se enseñan prácticas vinculadas a la espiritualidad franciscana, como la confección de denarios con Cruz Tau y el conocimiento de símbolos religiosos.
La propuesta también tiene un fuerte componente comunitario. Familiares y colaboradores acompañan la logística y la elaboración de materiales, que ya superan las 5.000 piezas distribuidas entre quienes participan de la misión.
El recorrido incluye localidades del interior provincial como Saujil, Tatón, Barranca Larga y San Antonio, además de haber llegado a otros puntos del país como Cachi. En las próximas semanas, la peregrinación prevé extenderse hacia Buenos Aires.
Más allá de su dimensión religiosa, la iniciativa refleja una dinámica que combina fe, participación comunitaria y organización voluntaria, consolidándose como una experiencia que sigue sumando adherentes en cada destino.
